En menos de 40 años, se calcula que las ciudades acogerán el 70% de la población, lo que abre grandes retos para hacer frente a la eficiencia de estos espacios con gran densidad de personas. Para asegurar la buena calidad de vida de la ciudadanía y la sostenibilidad de las urbes se ha iniciado ya el camino hacia el modelo de ciudades inteligentes (smart cities), un concepto surgido hace dos décadas, pero que ha tomado fuerza en los últimos tiempo para hacer frente a la necesidad de transformación de las ciudades desde un enfoque integral e innovador.
Muchos municipios y empresas han empezado a trabajar en iniciativas que van en este sentido, pero queda mucho camino por recorrer. Y este viaje no se hace sólo desde los propios municipios, sino que debe estar, y está, acompañado por un trabajo de los organismos públicos superiores. Es por ello, que la Comisión Europea, dado el contexto actual de profunda crisis económica y financiera, promueve la estrategia de crecimiento ‘Europa 2020′, para conseguir que la Unión Europea logre una economía inteligente, sostenible e integradora.
Entre los objetivos europeos se encuentran la mejora de la competitividad empresarial y del acceso a los mercados y a los recursos necesarios para obtener iniciativas innovadoras que promuevan las ciudades inteligentes, así como el apoyo a las administraciones con la finalidad de caminar hacia un modelo tecnológico y energético transformador e integrador.